jueves, 1 de julio de 2010

Edith


Es bien conocida nuestra ancestral rivalidad con los gatos para dominar el terreno doméstico, es también de sobra conocido que nuestra especie es la más noble -seguida de cerca por los caballos, pero eso no viene a cuento-

Un gato es, sin duda, un incordio para un perro, su naturaleza quejica y fastidiosa, su pereza diurna y su carácter caprichoso es prácticamente incompatible con nuestra nobleza y espíritu de sacrificio para con nuestros humanos, no obstante, se puede hacer que la vida con ellos sea agradable y hasta incluso divertida. Para conseguirlo al entrar el minino en casa debe ser mínimo... Y así entro Edith en nuestras vidas, así, y según opiniones, por los efectos entusiastas de la manzanilla en mamy, que le disipa el Uso de Razón.

Como podéis ver yo, al contrario que Hooker, cánida castrense donde las haya, he sido estricta desde el primer momento:




A la vista de las imágenes anteriores estaréis pensando que tengo un problema de percepción de las circunstancias similar al que padece el actual presidente del gobierno, pero nada mas lejos de la realidad, lo que yo le dije a Edith en nuestra primera conversación es que se olvidara por completo de su vida anterior, que ahora yo era su mamy, y que por tanto ella ahora era un perro y no un gato, así que la he enseñado a olisquear, a ladrar -esto último sin mucho éxito- a venir corriendo a la entrada cuando llegan nuestros humanos a casa, a pedigüeñear comida en la mesa, en fin a portarse como un digno perro.






jueves, 24 de junio de 2010

No es bueno para el perro la dieta del hombre


No hay nada tan reconfortante en la vida canina como comprobar que la comida de tus humanos está en perfectas condiciones, para esto necesariamente hay que ingerirla y ellos no son siempre lo suficientemente avispados como para saberlo, por todo esto, un buen cánido doméstico debe emplearse a fondo con su humano y, pasando por alto todos los parámetros de nuestra educación, sentarnos en posición de firmes frente a ellos en la mesa, y seguir fijamente con la mirada acompañando de un imprescindible movimiento de cabeza el trayecto de los alimentos. Si estas profundas miradas intercaladas de leves respingos y profundos suspiros no dan resultado, estamos en la obligación de hacer al menos, un ladrido de advertencia.




Por algún motivo ajeno a la lógica, nuestros humanos son bastante propensos a, en determinados momentos, adquirir nuevos hábitos alimenticios llamados dietas, ¡levantad vuestras orejas cuando oigáis esta palabra!! Las dietas irremediablemente están ligadas a una pertinaz obsesión por no dejarnos cumplir con nuestras obligaciones caninas. En estos momentos debemos ser fuertes y mirar si cabe con mayor insistencia a sus cuencos, puesto que, aunque veamos que parecen alimentos inofensivos, verdes y en mínimas cantidades, nunca se sabe donde puede estar el peligro para nuestros queridos amigos.

 







jueves, 17 de junio de 2010

Hooker




Hooker es mi hermano mayor, obviamente lo de mayor es por la edad. Sin embargo, en cuanto al tamaño se refiere, Hooker está plenamente convencido de tener las proporciones -mas o menos- de un gran danés. También piensa que es un intelectual porque no tiene el menor interés en rastrear y cazar, tampoco le interesa la comida vulgar, mamy dice que un día de estos se convertirá en liberado sindical.

A pesar de todo, yo que soy una hembra alfa soltera, estoy en la obligación de defenderlo cuando desvergonzadamente le ladra insultos a los perros grandes en el paseo. En el fondo él me adora, muy en el fondo...