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Hace un par de semanas le regalaron a mamy para su colección de libros de cocina, un facsímil del Ruperto de Nola* reeditado por Camilo José Cela en 1964. Hemos visto alguna receta en la que yo me he interesado bastante:
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Gato Asado Como Se Quiere Comer
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El gato que esté gordo tomarás: y degollarlo has, y después de muerto cortarle la cabeza, y echarla a mal porque no es para comer; que se dice que comiendo los sesos podría perder el seso y el juicio el que la comiese. Después desollarlo muy limpiamente, y abrirlo y limpiarlo bien, y después envolverlo en un trapo de lino limpio y soterrarlo donde ha de estar un día y una noche; y después sacarlo de allí y ponerlo a asar, untarlo con buen ajo y aceite, y en acabándolo de untar, azotarlo bien con una verdasca, y esto se ha de hacer hasta que esté bien asado, untándolo y azotándolo; y desque esté asado cortarlo como si fuese conejo o cabrito y ponerlo en un plato grande; tomar del ajo y aceite desatado con buen caldo de manera que sea bien ralo, y échalo sobre el gato y puedes comer, que es muy buena vianda.
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Creo que estos dos ejemplares felinos están lo suficientemente nutridos como para realizar esta receta, yo llamaré a mi receta: Gata y Gatita ¡Como Se Dejen Comer...!
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*Del Libro de Guisados, Manjares y Potajes de Ruperto de Nola, cocinero que fue del Serenísimo Rey don Hernando de Nápoles.
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lunes, 15 de noviembre de 2010
jueves, 11 de noviembre de 2010
lunes, 1 de noviembre de 2010
martes, 26 de octubre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
domingo, 24 de octubre de 2010
La Mirada de Un Perro, por Francisco Umbral
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“Hoy me ha mirado un perro como preguntándose por mí. Era un perro negro, grande, ya un poco viejo, sin otra nobleza que la edad. Un perro de alguien, sin duda, un perro de otro, que repentinamente se ha interesado por mi persona. Quizá es el perro de un amigo y eso basta para que él me considere continuación difusa e interesante de su amo. Qué dulce curiosidad en la mirada del perro, qué añosa gravedad, qué dignidad que no tienen las personas. Ningún otro ser humano nos mira así. Entre los hombres sólo nos cruzamos miradas furtivas, o de momentánea alegría, miradas de superficie, más o menos mentidas. Miradas inquisitivas. Al perro, en cambio, se ve que le interesa todo de mí. Me mira a los ojos largo tiempo y espera que yo le corresponda con una mirada igualmente honesta, honrada, profunda, interesada, curiosa, digna. Con una mirada perruna”.
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“Hoy me ha mirado un perro como preguntándose por mí. Era un perro negro, grande, ya un poco viejo, sin otra nobleza que la edad. Un perro de alguien, sin duda, un perro de otro, que repentinamente se ha interesado por mi persona. Quizá es el perro de un amigo y eso basta para que él me considere continuación difusa e interesante de su amo. Qué dulce curiosidad en la mirada del perro, qué añosa gravedad, qué dignidad que no tienen las personas. Ningún otro ser humano nos mira así. Entre los hombres sólo nos cruzamos miradas furtivas, o de momentánea alegría, miradas de superficie, más o menos mentidas. Miradas inquisitivas. Al perro, en cambio, se ve que le interesa todo de mí. Me mira a los ojos largo tiempo y espera que yo le corresponda con una mirada igualmente honesta, honrada, profunda, interesada, curiosa, digna. Con una mirada perruna”.
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viernes, 22 de octubre de 2010
Basty
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Ya ha pasado más de un mes desde que la nueva inquilina llegó perturbando nuestras costumbres, empezó, simplemente tomando su leche:
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Se envalentonó y se dedica al hurto del cuenco canino:
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Al robo de juguetes:
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Ya ha pasado más de un mes desde que la nueva inquilina llegó perturbando nuestras costumbres, empezó, simplemente tomando su leche:
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Al robo de juguetes:
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A la vida ociosa en general:
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Y a subirse a la chepas en particular:
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Yo por mi parte, le he expropiado la cuna:
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Yo por mi pa
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